El rejuntado es el último paso que convierte unas baldosas colocadas en un suelo terminado. Esta guía te lleva paso a paso – y te muestra cómo calcular primero la superficie y el número de baldosas para estimar cuánta lechada comprar.
Calcula primero la superficie →La lechada hace algo más que rellenar los huecos: une las baldosas, mantiene el agua fuera de las juntas y define el aspecto final del suelo. Todo es cuestión de paciencia y técnica. Antes de comprar, dibuja tu habitación en el planificador gratuito – te da la superficie y el número de baldosas a partir de tu plano real, justo lo que necesita una tabla de rendimiento. Después sigue los cinco pasos.
Rejuntar demasiado pronto levanta las baldosas, así que el adhesivo de debajo debe curar por completo – normalmente 24 horas, más con formatos grandes o una habitación fría. Retira las crucetas y rasca el adhesivo que haya rebosado a las juntas, para que nada sobresalga de la baldosa. Aspira el polvo para que la lechada agarre en bordes limpios.
Adapta la lechada al ancho de junta: las juntas finas admiten una lechada fina, las más anchas una con árido que resiste las fisuras. Elige el color según el efecto – un tono cercano a la baldosa hace que el suelo se lea como una sola superficie, un contraste marca la retícula. Comprueba que el producto sea apto para suelos y para zonas húmedas si las baldosas van en un baño.
Amasa la lechada hasta lograr una pasta firme y sin grumos, y déjala reposar el tiempo que indique el envase. Carga una llana de goma y extiéndela en diagonal sobre las juntas, presionando con fuerza para que cada junta quede llena y sin huecos. Trabajar en diagonal, cruzando las juntas, las rellena a tope y evita que la llana arrastre la lechada de vuelta.
Cuando la lechada haya endurecido un poco, perfila las juntas en una línea uniforme y ligeramente cóncava. Retira luego el velo por fases con una esponja apenas húmeda, aclarándola a menudo y pasándola en círculos – con demasiada agua lavas la lechada fuera de las juntas y dejas el color desigual. Deja que la superficie se cubra de velo entre pasadas.
Cuando se seque una fina película sobre las baldosas, sácala con un paño seco. Nunca rejuntes de forma rígida donde el suelo se encuentra con una pared o en las esquinas interiores – esas juntas de dilatación tienen que moverse, así que rellénalas con silicona (sanitaria en zonas húmedas). No pises el suelo hasta que la lechada y la silicona hayan curado.
El rendimiento de la lechada depende de la superficie, el tamaño de la baldosa y el ancho de junta. El planificador gratuito dispone tu plano real y te da la superficie y el número exacto de baldosas, para leer directamente los sacos que necesitas en la tabla de rendimiento.
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