
Si tu proyecto ya existe como archivo IFC, no deberías tener que redibujar cada estancia a mano solo para conseguir una lista de materiales. Autolay lee los contornos de las estancias directamente del BIM.
Pruébalo con nuestro archivo BIM de demostración →Un archivo IFC ya contiene entidades IfcSpace e IfcWall con la geometría real de las estancias que modeló el arquitecto. En lugar de redibujar a mano un plano impreso —lento y propenso a errores de medición—, el visor de Autolay, basado en web-ifc, carga el archivo .ifc en el propio navegador, te deja seleccionar las estancias que quieres solar (contornos IfcSpace) y entrega esos contornos exactos al mismo motor de replanteo que se usa con estancias dibujadas a mano.
El resultado: el tiempo de medición pasa de remedir estancia por estancia a seleccionar las que ya existen en el modelo, y la precisión es la del modelo arquitectónico en vez de la de una cinta métrica o la escala de un PDF impreso.

En cuanto se carga un modelo, Autolay extrae los suelos por su cuenta: recorre la geometría, se queda con las superficies orientadas hacia arriba y las agrupa por altura en plantas; techos y caras inferiores de forjados quedan descartados. En el edificio de demostración, las tres plantas se resuelven automáticamente y el suelo detectado se resalta en verde.
Como la extracción trabaja sobre la propia geometría, no depende de que cada estancia esté modelada como un IfcSpace impecable. Desliza la caja de recorte hasta la planta que quieras solar: el resaltado la sigue y el suelo llega ya aislado al paso del contorno.

Todas las cifras salen del propio archivo de demostración: una exportación IFC4 de Autodesk Revit 2019, 9 MB. El botón de demostración de arriba carga exactamente ese archivo; compruébalo tú mismo.
No todas las exportaciones IFC valen lo mismo, y la diferencia se decide en el cuadro de diálogo de exportación, no en el modelo. El mejor caso es una exportación de coordination view que incluya estancias o espacios y con las cantidades base activadas: el archivo lleva entonces entidades IfcSpace con los contornos y las superficies del arquitecto, y las estancias se eligen por su nombre. Es la medición más rápida que existe: seleccionas las estancias que llevan pavimento y los contornos ya están ahí.
El caso habitual es menos ordenado. A veces las estancias no están modeladas, las cantidades base suelen estar desactivadas y un modelo exportado para coordinación de estructura no contiene ningún espacio. Autolay lo resuelve trabajando sobre la geometría: conserva las superficies orientadas hacia arriba, descarta techos e intradós de losas y agrupa el resto por cota en plantas. Pierdes los nombres, no la medición.
Dos apuntes prácticos. Primero, exporta solo las disciplinas necesarias: un modelo de arquitectura con todas las instalaciones pesa varias veces más y tarda otro tanto en cargar sin aportar nada a una medición de pavimento. Segundo, si el modelo se montó sobre coordenadas topográficas, exporta con origen local siempre que puedas: los modelos situados a decenas de kilómetros del origen son una fuente conocida de artefactos de precisión en cualquier visor IFC, no solo en este.
La sorpresa más habitual de una medición BIM es que los metros cuadrados no cuadran con la tabla de estancias, y normalmente ninguna de las dos cifras está mal. Una tabla de estancias mide un espacio según una regla definida: hasta la cara acabada del paramento a una altura dada, a veces excluyendo zonas por debajo de una altura libre mínima, a veces siguiendo una norma que el proyecto ha adoptado. Es una superficie para informar.
Una medición de pavimento mide la superficie que recibe material, y eso es una cuestión de ejecución. El revestimiento pasa bajo los umbrales hasta el centro de la hoja, se detiene en el zócalo de una cocina o corre por debajo según una decisión que alguien tiene que tomar, ignora un pilar pero no el hueco que queda detrás, y luego se replantea en lamas o baldosas con junta perimetral. Esas decisiones mueven la cifra varios puntos en cualquiera de los dos sentidos.
Trata la tabla como comprobación de coherencia y no como objetivo. Si tu medición queda a unos pocos puntos de la superficie del modelo, el contorno está bien. Si se aleja un veinte por ciento, el problema está en la selección: casi siempre un altillo contado dos veces, un patinillo tomado por suelo o una estancia elegida en la planta equivocada.
Los proyectos reales rara vez tienen tres niveles limpios. Hay semisótanos, altillos que pertenecen a la planta inferior, cuartos técnicos a media altura y modelos en los que el terreno llegó en el mismo archivo que el edificio. Todo eso confunde a una agrupación ingenua por cota, y para eso está la caja de recorte: la deslizas hasta la planta que quieres y la superficie detectada la sigue.
Trabaja planta a planta aunque esté cargado todo el edificio. La selección queda revisable — ves marcado en un nivel lo que has elegido — y coincide con la forma en que el material se pide y se entrega, que es por planta y por fase, no por edificio. Además, una estancia olvidada salta a la vista: un hueco en la superficie resaltada se detecta mucho antes que una fila que falta en una tabla.
Comprueba por sistema las cotas de planta después de cargar. Un modelo cuyos niveles caen en 0, 3,20 y 6,40 m se comporta bien; uno que declara niveles separados por milímetros suele tener cada estancia sobre su propio nivel de referencia, y entonces la agrupación necesita la caja de recorte en lugar de la separación automática.
Un modelo da cantidades estancia por estancia, y la tentación es pedir estancia por estancia. No lo hagas. Redondear a paquetes enteros en cada estancia compra un paquete abierto de desperdicio por estancia; redondear una vez por material y por entrega, sobre todas las estancias que comparten pavimento, ahorra varios puntos en cualquier superficie de cierto tamaño. Guarda el desglose por estancia para la planificación y el plano de replanteo, y pide contra el total.
En una obra grande el lote pesa tanto como la cantidad. Estancias colocadas con lotes distintos del mismo producto se distinguen a luz rasante, así que el pedido sale una vez con la cantidad completa y no planta a planta al ritmo de la obra. Si un segundo lote es inevitable, decide de antemano qué estancias lo llevan — zonas de servicio, almacén, cuarto técnico — en lugar de descubrir la diferencia en el pasillo principal.
Y cuenta con revisiones. Un modelo que desplaza un tabique 30 cm casi no cambia la superficie y cambia mucho los cortes de perímetro, de modo que la respuesta honesta a una revisión nueva es recalcular la medición y no ajustar las cifras viejas. Cuesta un minuto, y ese es todo el argumento para tener la medición atada al modelo.
Un modelo BIM es una declaración de intenciones. El edificio que recibe el pavimento es el que se construyó de verdad, y en rehabilitación esos dos difieren más de lo que a nadie le gusta. Los tabiques se mueven durante la ejecución, las soleras acaban más gruesas de lo dibujado y un hueco se cierra sin que el modelo llegue a enterarse. Una medición desde el modelo es el punto de partida correcto y en obra nueva suele bastar para pedir, pero no sustituye a un levantamiento en obra.
El flujo pragmático es medir pronto sobre el modelo, cuando las cantidades mandan sobre la licitación y el plazo, y verificar las estancias que importan antes de cursar el pedido. Los paños largos y continuos y las estancias con material caro merecen un flexómetro; una hilera de despachos idénticos, no. Donde el estado real es de verdad incierto, un escaneo 3D de la obra terminada da un contorno tomado de las superficies tal y como existen, y alimenta el mismo motor de replanteo que el contorno IFC.
Venga de donde venga el contorno, el último paso es idéntico: la estancia se replantea hilada a hilada, se cuentan las piezas cortadas, se redondean los paquetes y la lista de cortes nombra cada pieza y adónde va su recorte. Esa es la cifra contra la que merece la pena pedir: calculada desde tu modelo en lugar de estimada a partir de una superficie y una regla general.
Las calculadoras de suelo en línea al uso esperan que teclees las dimensiones a mano. Autolay es una de las poquísimas que lee un modelo BIM directamente, algo realmente útil en cuanto tu proyecto pasa de boceto y ya vive en Revit, ArchiCAD o en IFC puro.
